Malpaís nº 1, primavera 2014

En los últimos años tenemos que celebrar la aparición de varias publicaciones periódicas críticas (Argelaga, Raíces, Contrahistoria, Imaginación insurgente, Maelstrom,…), que se unen a algunas que se han consolidado en poco tiempo (Cul de Sac) y a otras ya «clásicas» que siguen al pie del cañón y con fuerzas renovadas (Ekintza Zuzena, Etcétera). Sin duda es un buen síntoma, y no es casualidad que la cuestión del territorio y las luchas por defenderlo de la voracidad capitalista se hallen presentes de una forma u otra en todas ellas.

La más reciente y cercana que conocemos es Malpaís, «un fanzine de crítica del lugar… desde el lugar». Partiendo del análisis y de la crítica concreta a los procesos de desintegración comunitaria y de puesta en valor del territorio esta revista, que se reivindica fanzine, aporta frescura y profundidad, quizás no tanto por los temas abordados sino por la forma en que lo hace, desde el conocimiento cercano y cotidiano más que desde el (a veces) frío análisis teórico.

Así, la crítica de la gentrificación y de los procesos de destrucción de la ciudad por el Capitalismo está presente en varios artículos que analizan estos procesos desde el conocimiento de las realidades concretas («La muerte de la calle en la ciudad actual. Tres paseos por el PAU de Vallecas», «Lavapiés frente a la gentrificación», «Ordenanza cívica de Granada»). Mención aparte merece el artículo «Turismo industrial y consumo de lugares exóticos», una crítica del turismo y de la obsesión capitalista por viajar, lo que normalmente quiere decir consumir territorios y experiencias, aunque eso signifique destruir esos mismos territorios y las experiencias reales de quienes los habitan.

A la crítica pura y dura se unen algunos textos que nos hablan de experiencias que no se limitan a resistir sino que ensayan otras formas de vivir y de hacer («Alrededor de una hoguera imaginada. Conversaciones en pueblos okupados de Navarra», «Cantos de poder en la Amazonía»).

Por último, hay que destacar el humor negro que recorre la revista y que se hace más evidente en algunas páginas («Rodea el manifestódromo», «Vivan las mercerías»). Y, como dicen sus editores, también deseamos por igual ser buenxs vecinxs… y malxs ciudadanxs.

malpaís

(Reseña publicada en Salamandra 21-22)

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